El próximo curso mi Bichito irá al colegio y este momento para los papás a veces se convierte en un calvario. Ya os expliqué
aquí nuestra elección a la hora de elegir colegio, debido a la masificación de la zona y los precios abusivos de los concertados. Ahora que sabemos que mi Bichito ha entrado en el colegio, cosa que estábamos casi completamente seguros al ponerlo como primera opción, respiramos totalmente tranquilos y nos alegramos de la elección. Os voy a explicar la situación que muchas familias ahora mismo viven en el PAU.
El colegio público que hemos elegido es de línea 4 y ¿esto qué quiere decir? Pues que hay 4 clases de infantil y no puede haber más, ya no es ampliable. Luego han salido 100 plazas y somos 76 los que lo hemos pedido en primera opción. El otro colegio público del PAU es de línea 3, 75 plazas, y se han quedado fuera 97 niños. Las listas de los concertados dan miedo, dos católicos y uno laico, con un grueso de no admitidos bastante considerable. En los colegios públicos del distrito el resultado es dispar, hay alguna plaza suelta y alguno que tiene una lista de no admitidos de hasta 40 niños. Y aquí viene lo peor, ¿dónde se meten todos esos niños que no tienen plaza? Porque claro, si sumanos el hueco del colegio de mi hija, 24, más alguna plaza suelta de los colegios del distrito, la oferta de plazas del PAU no es mayor de 100 y os puedo asegurar que en el barrio hay más de 250 niños (calculados a bote pronto) ahora mismo sin colegio.
Así que tenemos a muchas familias sin saber dónde les van a mandar a sus hijos, esperando a que la Comisión de Escolarización les asigne un colegio y qué decidan si tienen que ampliar ratio o más líneas o a saber qué. Por lo visto y dado que vivimos en Madrid Capital, pueden ir abriendo cerco, es decir, una vez llenados todos los colegios del distrito, pasan a rellenar los de los distritos circundantes y así hasta ubicar a todos los pequeños que quieran escolarizarse. Porque aquí juega un papel decisivo el hecho de que en España la escolarización de niños menores de 6 años no es obligatoria. Es decir, que ellos te ofertan unos colegios en los que tienen plazas, que quieres perfecto, que no, como no tienen obligación de escolarizar a tu hijo pues te pueden decir lo que le dijeron a mi compañera de trabajo: “Quédeselo en casa, nosotros no tenemos obligación de escolarizarle”.
Y claro, con este panorama, una se alegra muy mucho de haber hecho caso a su marido y no haber intentado a la desesperada entrar en un colegio que ni habría podido pagar sin sacrificar vacaciones, comidas, salidas y futuro de vida, ni habría conseguido entrar.
Es que era lo que hablaba con mi amiga
Treinteñera con hijo(s) el otro día, cómo es posible que haya colegios que el comedor cueste 90€ y en los colegios de mi zona cuesten 138€. ¿Qué narices harán en el complemento formativo que piden la friolera de 150€ sin piscina? Pero claro, viendo las listas de No Admitidos colgadas en sus tablones, deben de pensar que la mejor forma de amortizar rápidamente el dinero que han invertido es poniendo cuotas que, bajo mi punto de vista, son abusivas. Si no tuvieran esa amplia lista de espera, no les quedaría más remedio que bajar sus precios, pero visto el número de embarazadas que pasean en el centro comercial, para eso, queda todavía demasiado tiempo.
Además, muchos de estos colegios son réplicas de otros, con el mismo nombre y en otra zona, ¿cómo es posible que por vivir en el PAU se pague entre 75-100€ más por niño y mes en el mismo colegio? ¿Qué es lo que marca la diferencia? El suelo no, porque, en la mayoría de los casos, es cedido por la comunidad y el alquiler suele ser irrisorio. La comida tampoco, porque no creo que la comida sea tan exquisita, hablamos de un 50% más, si hay colegios que lo han encontrado más barato, ellos también podrían hacerlo. Cobrando 138€ por niño al mes, nos sale un menú de 7€ y por ese dinero existen restaurantes que nos dan un menú a nosotros. Con un menú de ese tipo podemos dar de comer de media a dos niños. La oferta educativa, me cuesta entender que haya una diferencia entre colegios del 200% y 300%, sin incluir piscina ni otros extras que le haya supuesto al colegio invertir más dinero en infraestructuras. Y claro, si un colegio cobra ese dineral por niño, el de al lado tiene que hacer lo mismo, no vaya a bajar su caché.
Por suerte, nosotros ya no tenemos que preocuparnos del colegio de mi Bichito, si bien no es el soñado, por lo menos está ya no sólo a 20 metros de casa, sino en nuestro propio distrito.
Una última reflexión: Nos extrañamos que la natalidad en España esté descendiendo y que la media nacional del número medio de hijos por mujer sea de 1,38 en el 2010 (datos del INE). Y es que si te lo piensas mucho antes de tener el segundo, obtienes plaza en uno de estos “flamantes” colegios y echas números, en un hogar medio español, las cuentas no cuadran si la familia se amplia. En mi caso, trabajando los dos, pagando una hipoteca y siendo una familia media española, mi sueldo se iría íntegro para el colegio (complemento formativo, comedor, horario ampliado, material escolar, uniforme, actividades extras, etc) y dado cómo está el empleo en este momento, nadie puede asegurarme que mañana siga levantándome temprano para venir a trabajar.
Por esto y mucho más estoy orgullosa de la decisión que hemos tomado y de poder estar tranquila porque mi hija ya tiene colegio asignado.
Y vosotros, ¿habéis conseguido o conseguisteis plaza en el colegio que queríais?